
Las crónicas de la conquista sudamericana y documentos de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, registran la presencia de los Zamuko y detallan los encuentros y los primeros esfuerzos por reducirlos:
1537. Entre los primeros conquistadores, el adelantado Juan de Ayolas y sus hombres intentan cruzar el noreste del Chaco. De ellos provienen las noticias referidas a un pueblo que llamaron Tamacosis que pretendía reproducir el nombre Tamoco o Zamuko con el que se designaba a los pobladores de ese desconocido ámbito.
1543. Ñunflo de Chávez y Alvar Núñez Cabeza de Vaca habrían sido los primeros en establecer un contacto con los Zamuko.
1716. El Padre Zea (jesuita) parte desde Bolivia en una primera expedición para la “conquista espiritual” de los Zamuko, aunque no logra llegar hasta ellos. Un segundo esfuerzo se produce en 1717 cuando se inicia una expedición que consigue llegar hasta una aldea. Tras un contacto pacífico se acuerda el asentamiento de la futura “misión” bajo la advocación de San Ignacio.
1724. Logra fundarse la Reducción de San Ignacio de Zamukos en territorio paraguayo.
1830. El viajero y científico francés Alcides D’Orbigny constata la presencia de 2250 Ayoréode en la zona conocida en ese momento, que abarcaba la parte Norte del territorio ayoreo, hasta el Palmar de las Islas y el Río Timane en el Sur.
1885. Luego de concluida la Guerra de la Triple Alianza, el gobierno paraguayo promulga la Ley del 11 de julio donde autorizaba la venta de tierras a europeos o compañías particulares.
1886. El capital extranjero adquiere grandes superficies de tierras en la Región Occidental del país. La empresa Carlos Casado, de origen anglo-argentino, posee 1.100 leguas cuadradas en el Chaco Paraguayo. Realiza actividades de explotación intensiva de los quebrachales de la región y la consiguiente incursión en áreas tradicionales indígenas, entre ellas las de los Ayoreo.
1930/1950. La instalación de fortines militares a partir de la guerra con Bolivia y la migración de contingentes menonitas al Chaco inciden en el uso de las tierras habitadas por los Ayoreo. En los años 50 se conoce de primeros contactos en el Chaco Paraguayo, con la presencia de la compañía petrolera Pure Oil Company y la caminera William Brothers Company. Desde 1927 se crean las Colonias Menonitas de Loma Plata, en 1930 la Colonia Menonita Fernheim y en 1947 la Colonia Menonita Neuland. La presencia de colonos en el Chaco Central estuvo acompañada de la instalación y acciones evangelizadoras de la secta de origen norteamericano Misión a las Nuevas Tribus (MANT), la que ya estaba presente en Bolivia desde 1940.
1966. Bajo la dirección de Norman Keefe se registra el primer contacto de la MANT con los ayoreo en el Chaco Paraguayo, estableciéndose una misión en el área de Cerro León.
1968. La Misión de la MANT se traslada a Faro Moro, hacia el sur, zona más cercana al mercado de las colonias mennonitas, facilitando además el interés de los Guidaigosode de ubicarse en pleno territorio Ayoreo Totobiegosode.
1978. A fines de ese año, luego de un vuelo efectuado por el piloto de la MANT, al noreste de Madrejón es contactado un primer grupo Totobiegosode. Posteriormente la Misión vuelve a trasladarse más al sur, al sitio que hasta hoy se denomina Campo Loro, facilitándose mano de obra Ayoreo para el mercado laboral de los emprendimientos menonitas.
1986. Una caravana de tres camionetas parte de Campo Loro hacia los montes chaqueños ubicados a unos 20 kms., en dirección a Teniente Montanía. Los vehículos son conducidos por los pastores de la Misión a las Nuevas Tribus: Norman Keefe, Robert Ketcham y Dwight Brown. Ellos transportan a unos 34 ayoreo, quienes con Biblia y machetes, obsequio de los misioneros, van a la búsqueda de un grupo de Ayoreo Totobiegosode en aislamiento, cuya aldea ubicada en las profundidades de la selva chaqueña había sido avistada por los pastores de la MANT en un sobrevuelo realizado días atrás, el 23 de diciembre.
En la mañana del martes 30 de diciembre aconteció el encuentro violento. En unos 10-15 minutos hubo cinco muertos. De las personas que estaban en la aldea muchas huyeron al interior del monte. Posteriormente, entre los días 3 y 4 de enero, los Totobiegosode contactados y reducidos fueron trasladados a la Misión de Campo Loro de la MANT, localizada en área cercana a las Colonias Mennonitas, en el Chaco Central. El hecho generó denuncias e intervenciones de organismos públicos y privados.

Históricamente el hábitat Ayoreo abarcaba una gran extensión, incluyendo prácticamente todo el Chaco boreal (Bolivia y Paraguay). Limitaba al Norte con las Salinas de Santiago y de San José en territorio boliviano (al Norte del Palmar de las Islas), y en el Sur con el río Timane, en las cercanías del lugar que hoy lleva el nombre “Mayor Pablo Lagerenza”.
La composición étnica de los actuales ayoreo es resultado de un proceso de fusiones ínter tribales Zamuko a partir de dos hechos significativos: las hostilidades grupales que repercutían en constantes reestructuraciones sociales y el propio impacto que significó la misionalización jesuítica del siglo XVIII en la frustrada “provincia de Zamukos” que motivó el arrinconamiento y por ende un marcado proceso de fragmentación grupal, pautado en la propia economía de subsistencia y en la “actitud” de evitar contactos que pudieran significar motivo de “reducción”.
En el Paraguay el pueblo indígena ayoreo registra la presencia actual de tres grupos locales, los Garaigosode (habitantes de montes ralos), los Guidaigosode (los que viven en la aldea) y los Totobiegosode (habitantes del sitio donde abundan los pecarí), los que suman más de 2.000 individuos. En el Chaco paraguayo los encuentros pacíficos y hostiles entre los ayoreo y los blancos, cojñone, parecen remontarse en términos de frecuencia a las décadas de 1950 y 1960. De hecho, estos encuentros estaban determinados por la expansión de los cojñone en territorio ayoreo (explotación taninera, empresas ganaderas, colonización mennonita, establecimientos militares, etc.).
El solo temor que inspiraba el apelativo “Moro” entre los cojñone constituyó de por sí un obstáculo para cualquier encuentro pacífico con los silvícolas. Según destacan algunas tradiciones ayoreo, estos intentaron -en algunas oportunidades- tomar contacto con los blancos, pero los mismos siempre respondían a estas iniciativas con armas de fuego, causando heridos y muertos, por lo que los Ayoreo debían vengar los hechos. Cazar a un Moro era considerada una hazaña como cazar un jaguar.
Organización sociopolítica
El pueblo Ayoreo desconoce una organización sociopolítica que abarca toda la etnia. El grupo local constituye la unidad política y social más grande del pueblo Ayoreo. Ejerce la soberanía sobre todo el territorio habitado por sus miembros y tiene tradicionalmente su nombre propio, que se define por características geográficas o ecológicas específicas de la región o por acontecimientos históricos relacionados con ella.
La economía ayoreo se basa en la caza y recolección, con una agricultura complementaria. El uso de los recursos del territorio esta restringido por normas culturales y por el cambio estacional de tiempo de lluvias a tiempo seco, lo que implica la utilización de regiones ecológicamente diferentes. En tiempo de lluvias se buscan sitios con tierras aptas para la agricultura y durante el tiempo seco se prefieren palmares y campos con caraguatá. Los únicos rubros que se pueden denominar de “producción”, en el sentido de transformar la materia prima son la agricultura y la fabricación de bienes de la cultura material.
Entre los ayoreode se evidencian ciertas formas de cooperación en la cacería y en el trabajo existente dentro de la familia nuclear y de la familia extensa. Como compensación a la producción, principalmente individual, existen rígidas reglas de distribución de toda clase de bienes producidos, cazados, recolectados y encontrados. Distribuir alimentos o hacer circular otros bienes, es obligación para todos.
Los Ayoreo Totobiegosode
El grupo local Totobiegosode del pueblo Ayoreo como se lo conoce desde la década del 50 de este siglo, se ha venido desplazando en una zona tradicional de aproximadamente 2,8 millones de hectáreas. Habitaban la zona más austral del territorio ayoréode. Sus vecinos al noroeste fueron los Ducodegosode, al norte los Namacodegosode y al noreste los Garaygosode entre otros grupos locales ayoréode.
Originalmente el grupo local tenía el nombre de Amotocogosode (que se refiere a las tierras arenosas con espartillar, la tierra predilecta para el cultivo) que hacía mención a los muchos lugares con tierra para preparar huertas. Hasta los años sesenta, los Totobiegosode constituyeron un grupo local bastante grande. La aparición de cazadores de pieles en la parte norte de su territorio y los frecuentes ataques de Guidaigosode - quiénes en 1968 se instalaron en la Misión de Faro Moro, en pleno territorio Totobiegosode- y de Garaigosode, quienes ahora con armas de fuego generaban encuentros de alta mortandad con el grupo de la selva, fueron factores que redujeron considerablemente el número de supervivientes Totobiegosode.
La mayoría de los Ayoreo Totobiegosode que salieron de la selva vivía a finales de los años 80 en la Misión de Campo Loro, donde fueron incorporados al conjunto de diferentes grupos locales tradicionales. La relación que se establece entre éstos se halla determinada desde el momento del primer contacto: el isai (el agarrado) y el isasori (el agarrador)
En el año 1993 los Ayoreo Totobiegosode iniciaron ante el Estado Paraguayo la tramitación jurídica del remanente de bosques de sus antiguos dominios, localizado en el actual Departamento del Alto Paraguay, con una extensión apróximada de 550.000 hectáreas. La demanda de legalización de una parte de su territorio tradicional tuvo entre sus principales motivos el de impedir el extermino de sus parientes que de desplazan en los montes, evitando el contacto. Al amparo de la legislación vigente y de los convenios internacionales ratificados por el país, dichos trámites prosiguen hasta la fecha.
En tanto las familias Guidaigosode se encuentran mayormente asentadas en aldeas del Chaco Central y los Garaigosode en comunidades localizadas en la ribera del Río Paraguay, los Totobiegosode han comenzado a repoblar desde el año 1997 sus tierras ancestrales, situadas en la selva que aún permanece al sur del Alto Paraguay.
Fuentes Bibliográficas
Bartolomé, Miguel Alberto (2000) El encuentro de la gente y los insensatos. La sedentarización de los cazadores ayoreo en el Paraguay. Edit. Instituto Indigenista Interamericano/OEA – Universidad Católica, Asunción.
Fischerman, Bernardo; Regehr, Verena (1999) Características y uso del territorio Ayoreo Totobiegosode en el Chaco Central del Paraguay. Estudio Antropogeográfico. Asunción.
Pastore, Carlos (1972) La Lucha por la Tierra en el Paraguay. Edit. Antequera, Montevideo.
Perasso, José (1987) Crónicas de cacerías humanas: la tragedia Ayoreo. Edit. El Lector, Asunción.
Von Bremen, Volker (1994) El reclamo de tierras de los Ayoreo Totobiegosode. Informe Antropológico.
Fuentes Cartográficas
GAT. Archivo Documental, 2007
Carte de la Repúblique du Paraguay, Bougarde, 1889
Mapa de la República del Paraguay, Criado, 1907