



El 3 de marzo de 2004, en la zona de Chaidi se produjo un encuentro entre la gente del monte y sus parientes Totobiegosode no silvícolas. El acontecimiento de carácter pacífico ocurrió en el extremo suroeste del Patrimonio Cultural y Natural Ayoreo Totobiegosode, tierras de titularidad indígena, donde ellos permanecen. El grupo humano que buscó contacto estaba integrado por 17 personas, cinco niños, siete mujeres y cinco hombres. Constituyen, junto con los que aún se desplazan en la selva, relevante testimonio de la cultura indígena ancestral en el Cono Sur de las Américas.
El encuentro ocurrió en el marco de los trabajos que se venían realizando en el aldeamiento de Chaidi, distante a 125 kilómetros de Filadelfia. Un grupo de personas, integrado por un técnico del GAT, dos tractoristas y dos líderes Ayoreo Totobiegosode de Campo Loro, que se hallaban en el sitio realizando un reconocimiento de terreno para la instalación de un tajamar, avistaron a dos silvícolas a una distancia aproximada de 150 metros.
La primera reacción fue tomar sus herramientas y alejarse como indican los instructivos pertinentes. Desde el lugar donde se encontraban, Porai y Chicoi se identificaron gritando sus nombres. Enseguida apareció otro hombre sin pintura corporal. Los dos hombres contestaron y se produjo una aproximación entre ellos A partir de ese momento, se supo después, fue una reunión de familia con sus consabidos detalles: intercambio de información acerca de los parientes, intercambio de regalos, mucha alegría por el placer del encuentro y también tristeza por los que ya no están.
Luego de ser presentados como colaboradores de los Totobiegosode, el técnico del GAT y los dos tractoristas regresaron a Filadelfia para informar de lo ocurrido a las autoridades de la Fiscalía General del Estado, mientras que Porai y Chicoi permanecieron en Chaidi con sus parientes. Los días siguientes fueron de intensa actividad para el equipo del GAT y la Fiscalía cuya intervención se tornó fundamental en la urgencia de cautelar la salud de los Areguedeurasade, sobre todo considerando las penosas experiencias pasadas en casos anteriores.
Es oportuno recordar aquí las palabras de un Ayoreo Totobiegosode que habita en Arocojnadi, quien refiriéndose al suceso y al hecho de que los Areguedeurasade hayan mantenido el encuentro con sus parientes en montes de dominio legal indígena, dijo: “Ellos creían que el monte estaba nomás allí. Ellos no sabían que el monte estaba porque hace muchos años que venimos luchando para que el monte se quede, para que el monte no se vaya”.
Comisión especial
Por Resolución No. 717/00 de la Fiscalía General del Estado fue designada una Comisión Especial responsable de asistir a los Ayoreo Totoibiegosode Silvícolas, integrada por miembros de la Fiscalía, del GAT, del Instituto Médico Juan Max Boettner y por antropólogos paraguayos. Dicha comisión tuvo como funciones:
- Asegurar la asistencia integral, en salvaguarda de los derechos humanos individuales y colectivos de los ayoreode silvicolas;
- Utilizar los medios necesarios para precautelar el Patrimonio Natural y Cultural, y
- Proponer las medidas necesarias para el mejor cumplimiento de su cometido.
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